Nuestras plantas provienen mayoritariamente de viveros especializados locales, con los que hemos establecido relaciones de confianza a lo largo del tiempo.
Estos socios nos suministran almácigos robustos — plantones jóvenes cuidadosamente seleccionados, listos para ser trasplantados, provenientes de variedades adaptadas a nuestro terroir y producidos según protocolos orgánicos estrictos.
Como complemento, hemos desarrollado nuestro propio vivero en la finca, una estructura semi sombreada orientada al este, protegida por un techo de plástico translúcido y mallas laterales que favorecen la ventilación.
Nos permite producir nuestras propias plantas a partir de semillas certificadas orgánicas, controlar su desarrollo desde la germinación y experimentar con nuevas variedades.
El sustrato utilizado es una mezcla de compost orgánico, arena tamizada y tierra fina, lo que favorece una germinación sana y un enraizamiento profundo.
Las semillas se siembran manualmente en bandejas alveoladas o canteros elevados, con un espaciamiento de 3 a 5 cm, y se riegan y sombrean regularmente para evitar el estrés hídrico.
Esta autonomía en la producción de plantas nos permite garantizar una trazabilidad completa desde la semilla hasta el campo, adaptando además nuestras selecciones varietales según los resultados de observaciones agronómicas temporada tras temporada.
Por último, nuestro vivero es gestionado por un equipo capacitado en buenas prácticas agrícolas, que sigue un protocolo estricto de vigilancia sanitaria, nutrición y aclimatación de los plantones antes de su trasplante definitivo.