Origen del café: Test 1028

Historia del origen

La Finca El Paraíso fue fundada en 1998 por Don Carlos González, con el sueño de crear un proyecto familiar sostenible.

El nombre 'El Paraíso' refleja la belleza natural y la biodiversidad que rodean la finca y que nos esforzamos por preservar.

Hoy en día, la finca es gestionada por la nueva generación, compuesta por familiares y socios de confianza, quienes supervisan personalmente cada etapa del proceso, desde la cosecha hasta el procesamiento del café.

Nuestra filosofía es producir café de especialidad en armonía con el medio ambiente, priorizando la calidad y la sostenibilidad sobre la cantidad.

Comenzamos con solo 5 hectáreas y, con los años, la finca ha crecido hasta alcanzar 25 hectáreas cultivadas bajo sombra natural, con infraestructuras modernas para el procesamiento y el secado.

El mayor desafío que enfrentamos fue la epidemia de roya en 2012, que nos obligó a renovar parte de las plantaciones y adoptar prácticas agrícolas más resilientes. Gracias a estos esfuerzos colectivos, no solo recuperamos la producción, sino que también mejoramos la calidad de nuestros cafés.

Terroir

Nuestra finca está ubicada en Copey de Dota, en la región de Tarrazú, una de las zonas más reconocidas de Costa Rica por la producción de cafés de especialidad. Este entorno montañoso es famoso por ofrecer condiciones óptimas para el cultivo de café de alta calidad.

La finca se encuentra a una altitud de 1.650 metros, lo que favorece una maduración lenta de las cerezas, permitiendo desarrollar una acidez brillante, aromas complejos y notas frutales distintivas.

El terreno es montañoso y bien inclinado, lo que garantiza un drenaje natural excelente, evitando la acumulación de agua y ayudando a prevenir enfermedades en los cafetales.

Un pequeño arroyo atraviesa la finca y crea un microclima húmedo y fresco que beneficia el desarrollo saludable de los cafetos. Este recurso hídrico natural permite un riego sostenible y contribuye al equilibrio del ecosistema.

La finca está rodeada de árboles de sombra como plátanos y cedros, y alberga una gran variedad de aves, insectos y pequeños mamíferos. Este ecosistema diverso protege la salud de los cultivos, mejora la fertilidad del suelo y aporta a la calidad única de nuestro café.

Las plantaciones vecinas y los bosques circundantes actúan como corredores biológicos que ayudan a mantener la biodiversidad y protegen los suelos contra la erosión.

Premios y logros

Winners at the recent Cup of Excellence in Brazil. Daily Coffee News photo by Howard Bryman.
Nuestros premios
En 2022, nuestra variedad Geisha, procesada con fermentación anaeróbica natural, obtuvo el 1er puesto en la Taza de Excelencia Costa Rica con una puntuación de 90.5 puntos, consolidando nuestra reputación por la excelencia sensorial de nuestros cafés.

En 2021, nuestro lote Caturra lavado fue galardonado con el 2do lugar en el Premio Nacional a la Calidad, destacando por su limpieza en taza y notas cítricas vibrantes.

En 2020, recibimos la Medalla de Oro en los International Coffee Awards por nuestra mezcla de Bourbon rojo y Catuai, procesada por vía húmeda, que impresionó por su equilibrio y cuerpo sedoso.

Fuimos finalistas en la Cup of Excellence durante tres años consecutivos (2019, 2020 y 2021), con diferentes variedades procesadas con métodos innovadores como honey y fermentación extendida, lo que demostró nuestra consistencia y evolución técnica.

En 2023, obtuvimos el Premio a la Sostenibilidad por nuestras prácticas agrícolas regenerativas, el uso responsable del agua y nuestro compromiso con las comunidades cafetaleras locales.

Cultivo de café

Tipo de agricultura

En nuestra finca combinamos agroforestería, agricultura regenerativa y agricultura sostenible para producir café de calidad en armonía con la naturaleza.

Practicamos la agroforestería integrando árboles de sombra y frutales entre los cafetales. Esta diversidad vegetal protege el suelo, estabiliza el microclima y mejora el perfil aromático del café.

Utilizamos métodos de agricultura regenerativa como la cobertura vegetal, la rotación de cultivos y el compostaje para restaurar la fertilidad del suelo y capturar carbono.

Nuestra visión sostenible se basa en el uso responsable de los recursos, la reducción de insumos químicos y la conservación de la biodiversidad local.

Estas prácticas nos permiten cuidar la tierra, mejorar la productividad y garantizar un futuro más equilibrado para nuestra comunidad cafetalera.

Certificaciones agrícolas

Nuestra finca cuenta con la certificación orgánica otorgada por Control Unión desde el año 2020.

Para obtenerla, tuvimos que eliminar completamente el uso de productos químicos sintéticos y adoptar prácticas naturales como el compostaje, el control biológico de plagas y el uso exclusivo de fertilizantes orgánicos.

Esta certificación ha transformado nuestra forma de trabajar: realizamos un seguimiento constante de los suelos, mantenemos registros detallados y capacitamos a nuestro equipo en buenas prácticas agrícolas.

Actualmente estamos en proceso de evaluación para obtener la certificación Bird-Friendly, que reconoce nuestros esfuerzos en agroforestería.

Estas certificaciones nos ayudan a diferenciarnos en el mercado y a construir relaciones de confianza con compradores conscientes.

Variedades cultivadas

Cultivamos principalmente café de la especie Arábica, destacando las variedades Geisha y Bourbon amarillo.

Estas fueron seleccionadas por su adaptabilidad a nuestro microclima de montaña, su resistencia natural y su perfil sensorial complejo, con notas florales y cítricas muy apreciadas.

La densidad de siembra es de aproximadamente 3.500 plantas por hectárea, con un espaciamiento de 2 metros entre cada planta.

Esta distribución permite una buena circulación del aire, facilita la cosecha manual y optimiza la exposición solar según las necesidades de cada variedad.

Cada lote varietal está claramente identificado mediante etiquetas de colores en campo y trazado en mapas digitales.

Algunas variedades, como el Geisha, reciben sombra natural regulada para favorecer una maduración lenta y homogénea, mientras que otras como el Bourbon se cultivan en zonas con mayor exposición solar para intensificar su dulzura.

Orígenes de las variedades y vivero

Nuestras plantas provienen mayoritariamente de viveros especializados locales, con los que hemos establecido relaciones de confianza a lo largo del tiempo.

Estos socios nos suministran almácigos robustos — plantones jóvenes cuidadosamente seleccionados, listos para ser trasplantados, provenientes de variedades adaptadas a nuestro terroir y producidos según protocolos orgánicos estrictos.

Como complemento, hemos desarrollado nuestro propio vivero en la finca, una estructura semi sombreada orientada al este, protegida por un techo de plástico translúcido y mallas laterales que favorecen la ventilación.

Nos permite producir nuestras propias plantas a partir de semillas certificadas orgánicas, controlar su desarrollo desde la germinación y experimentar con nuevas variedades.

El sustrato utilizado es una mezcla de compost orgánico, arena tamizada y tierra fina, lo que favorece una germinación sana y un enraizamiento profundo.

Las semillas se siembran manualmente en bandejas alveoladas o canteros elevados, con un espaciamiento de 3 a 5 cm, y se riegan y sombrean regularmente para evitar el estrés hídrico.

Esta autonomía en la producción de plantas nos permite garantizar una trazabilidad completa desde la semilla hasta el campo, adaptando además nuestras selecciones varietales según los resultados de observaciones agronómicas temporada tras temporada.

Por último, nuestro vivero es gestionado por un equipo capacitado en buenas prácticas agrícolas, que sigue un protocolo estricto de vigilancia sanitaria, nutrición y aclimatación de los plantones antes de su trasplante definitivo.

Buenas prácticas agrícolas

Sombra del cultivo

Implementamos un sistema de sombra estratificada que favorece el microclima de la finca.

En el dosel superior predominan especies como el Poró (30 %), que proporcionan sombra difusa.

En el nivel medio cultivamos árboles frutales como limón y aguacate (20 %), mientras que en la cobertura baja utilizamos vetiver y frijol abono.

Esta combinación favorece la biodiversidad, regula la temperatura y mejora la retención de humedad.

Realizamos podas selectivas cada seis meses para mantener el equilibrio lumínico y facilitar las labores de manejo.

Manejo del suelo

Adoptamos prácticas enfocadas en la conservación activa y regeneración del suelo.

Cada año realizamos análisis en 15 puntos por hectárea para evaluar pH, materia orgánica y textura.

En pendientes mayores a 30°, construimos terrazas estabilizadas con barreras vivas de vetiver cada 20 metros.

Mantenemos el suelo cubierto con mucuna u otras especies para reducir la erosión y aumentar la fertilidad.

Estas acciones aseguran la sostenibilidad a largo plazo de nuestras parcelas cafetaleras.

Análisis del suelo

El monitoreo del suelo es una práctica clave para tomar decisiones agronómicas informadas.

Realizamos muestreos anuales en enero, con puntos de control distribuidos homogéneamente por lote.

Si el pH está por debajo de 5.2, aplicamos dolomita; si la materia orgánica es inferior al 3 %, incorporamos compost.

Cada dos años evaluamos micronutrientes esenciales para detectar posibles deficiencias.

Estas medidas nos permiten ajustar la fertilización de forma precisa y eficiente.

Fertilización

Nuestra fertilización es 100 % orgánica y adaptada al ciclo fenológico del cafeto.

Aplicamos compost producido en finca (2 t/ha/año) y bocashi especializado para estimular el enraizamiento.

Las aplicaciones se realizan en tres momentos clave: después de la cosecha (febrero), antes de la floración (abril), y durante el crecimiento vegetativo (septiembre).

Esta estrategia fortalece la planta de manera equilibrada y reduce el estrés nutricional.

No se utilizan fertilizantes sintéticos en ningún momento del proceso.

Manejo integrado de plagas

Desarrollamos un enfoque preventivo y ecológico contra las plagas del cafeto.

Realizamos monitoreo semanal cubriendo el 5 % de las plantas por lote.

Aplicamos Beauveria bassiana cada 15 días como hongo entomopatógeno.

Usamos trampas amarillas a razón de 1 por cada 100 m² y liberamos insectos benéficos como crisopas.

Gracias a este manejo integrado, hemos reducido en más de un 90 % el uso de insumos químicos.

Control de malezas

Priorizamos el control manual y el uso de coberturas vivas para evitar la erosión.

El deshierbe selectivo se realiza cada dos meses durante la época lluviosa.

Utilizamos acolchado natural con hojas de banano y, en casos puntuales, aplicamos herbicidas orgánicos como ácido acético.

Entre hileras sembramos plantas de cobertura que reducen la competencia y mejoran la estructura del suelo.

Estas prácticas permiten un control eficaz sin recurrir a productos sintéticos.

Sistemas de poda

La poda es una práctica fundamental para el manejo de la arquitectura de los cafetos.

Realizamos una poda selectiva anual en aproximadamente el 20 % de las plantas de cada lote.

Alternamos diferentes tipos: poda de formación, recepa y poda de rehabilitación, según la edad y estado del cafeto.

Utilizamos herramientas manuales desinfectadas y aplicamos cicatrizantes naturales como el sulfato de cobre.

Después de la poda, reforzamos la nutrición con compost para estimular la recuperación vegetativa.

Renovación de la plantación de café

Seguimos una estrategia gradual de renovación para mantener la productividad y diversidad genética.

Renovamos entre el 10 % y el 15 % de las parcelas cada año, con un ciclo completo estimado de 20 a 25 años.

Seleccionamos variedades mejoradas como el Geisha por su resistencia a la roya y su alto valor en taza.

El suelo se prepara seis meses antes de la siembra, con subsolado y enriquecimiento orgánico.

Este proceso mejora la sanidad del cultivo y asegura una mayor uniformidad en las nuevas parcelas.

Cosecha de café

Temporada y método

La cosecha de café se lleva a cabo entre noviembre y febrero, coincidiendo con el punto óptimo de maduración de las cerezas. Utilizamos un método de recolección manual selectiva, en el que solo se recogen las cerezas perfectamente maduras — generalmente aquellas con un nivel de azúcar entre 22 y 24 °Brix, medido con un refractómetro.

Cada planta se visita tres veces, con un intervalo de aproximadamente 15 días entre cada pasada, respetando el ritmo natural de maduración. Las jornadas de recolección se realizan de 6:00 a 14:00 horas, aprovechando las condiciones frescas de la mañana para preservar la calidad del fruto y garantizar el bienestar del personal.

Equipos y materiales

Cada recolector está equipado con canastos de 9 kg o baldes reforzados que facilitan el transporte de las cerezas. El pesaje se realiza directamente en la estación de recepción mediante balanzas digitales fijas, lo que permite un registro preciso por recolector y por lote.

Los utensilios utilizados son simples pero eficaces: baldes, baldes de selección, lonas, guantes y protecciones ligeras según las necesidades. Todo el equipo se revisa con regularidad para asegurar condiciones de trabajo seguras y eficientes.

Control de calidad

Antes de iniciar la cosecha, cada recolector recibe una capacitación sobre la selección de cerezas en su punto óptimo de maduración, con instrucciones claras y ejemplos visuales.

El control se realiza en dos etapas: una primera selección en el campo por parte de los recolectores, seguida de una segunda verificación en la estación de recepción. Las cerezas defectuosas se separan y se pesan por separado, lo que permite una evaluación precisa de la calidad del lote.

Para fomentar la honestidad y reducir la presión sobre el rendimiento, se garantiza un mismo pago a todos los recolectores, independientemente del nivel de defectos del lote entregado.



Además, se utilizan pulseras de colores como referencia visual en el campo, ayudando a identificar fácilmente las cerezas maduras mediante un código simple y comprensible.

Transporte y recepción en la planta

La estación de beneficio se encuentra a unos 800 metros de las principales parcelas de cosecha. Las cerezas se recolectan cada dos horas en vehículos tipo pick-up con cajones abiertos y bien ventilados, lo que permite una circulación natural del aire.

Las entregas se realizan siempre dentro de un plazo máximo de tres horas después de la cosecha, lo que preserva la frescura de las cerezas y evita fermentaciones no deseadas. Se realiza un control de la temperatura ambiente en cada lote al momento de su recepción.

Los lotes son pesados individualmente, analizados (Brix, defectos), clasificados según su calidad, y registrados digitalmente para garantizar la trazabilidad completa desde el productor hasta la estación.

Recolectores de café

Equipo de recolectores

Nuestro equipo está compuesto por unos 20 recolectores temporales, de los cuales la mayoría tiene más de cinco años de experiencia con nosotros. Esta estabilidad garantiza una excelente comprensión de los criterios de madurez y las buenas prácticas de cosecha.

Dos capataces supervisan diariamente el trabajo en campo, asegurando el cumplimiento de las instrucciones y la calidad de las cerezas recolectadas. En promedio, cada trabajador recoge entre 12 y 15 cajuelas por día, según la madurez de los lotes y las condiciones climáticas.

Condiciones laborales

Priorizamos el bienestar y la dignidad de nuestros recolectores. Ofrecemos salarios un 30 % superiores al promedio regional, junto con cobertura médica completa durante toda la temporada.

Se proporciona alojamiento limpio y seguro para quienes vienen de lejos, y transporte diario para los residentes locales. Las comidas están incluidas y son nutritivas, elaboradas con productos locales adaptados a las exigencias físicas del trabajo.

Bienestar familiar

Cuando es posible, acogemos a las familias de nuestros trabajadores en la finca. Contamos con un espacio infantil seguro, con actividades lúdicas y personal encargado durante las horas de trabajo.

Ofrecemos apoyo escolar básico para los niños en edad escolar y organizamos talleres de salud y bienestar familiar. Este enfoque promueve un entorno equilibrado entre la vida laboral y familiar.

Actividades y eventos culturales

Cada temporada de cosecha es también una oportunidad para compartir y celebrar. Organizamos cenas comunitarias, veladas de música tradicional y concursos que valoran el esfuerzo del equipo.

Los tres mejores recolectores del año son reconocidos en una ceremonia especial, y se otorgan bonos adicionales al equipo según los resultados obtenidos. Estas actividades fortalecen el espíritu de grupo y la motivación.

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